miércoles, 21 de junio de 2017

La ensangrentada camisa de Matías Zurita y la bandera de Telde.

por José Manuel Erbez



En el Boletín Oficial de Canarias nº 31, de 12 de marzo de 1999, apareció publicada la Orden, de 9 de febrero, por la que se aprobaba la bandera del municipio de Telde (Gran Canaria). La resolución, en su parte dispositiva, reza así:

“Paño rectangular de seda, tafetán, raso, lanilla o fibra sintética, según los casos, cuya longitud es vez y media mayor que su ancho; compuesto de dos franjas horizontales de igual tamaño. La primera o superior de color rojo, y la segunda o inferior de color azul. (...)

Se justifican tales colores por ser los utilizados tradicionalmente como bandera del municipio en recuerdo del primer estandarte blandido desde la Alameda de San Juan hasta la Plaza de los Llanos y que consistía en la ensangrentada camiseta azul que perteneció al lider teldense Matías Zurita, fusilado en la misma plaza; y símbolos de la nobleza, gallardía y valentía de los hijos de Telde”

Los acontecimientos a que hace referencia el texto de la Orden, y en los que se inspira la bandera de Telde, tuvieron lugar en 1823, en el marco de la reacción absolutista contra el régimen constitucional instaurado por el pronunciamiento de Riego.

El 7 de abril de 1823 el Duque de Angulema, al mando de los llamados Cien Mil Hijos de San Luis, cruza el Bidasoa para derrocar el régimen constitucional y devolver a Fernando VII sus poderes absolutos. Al tener conocimiento de la invasión, los sectores contrarios al liberalismo promovieron en los pueblos y ciudades alzamientos y motines para favorecer la acción de la Santa Alianza. En Canarias, como en el resto de España, los más poderosos, así como la mayoría del clero, se alineaban con el bando absolutista y estaban en relaciones con la junta apostólica que había preparado la contrarrevolución. Por otra parte, entre los campesinos también provocaba rechazo la naciente legislación agraria liberal, así como lo que percibían como ataques a la religión y al orden tradicional. Y en el caso de la isla de Gran Canaria, a ello hay que añadir las fuertes tensiones que desde tiempo atrás existían entre la capital y el resto de los pueblos y ciudades, que veían como una amenaza a sus derechos tradicionales y a su misma supervivencia la cada vez mayor influencia de Las Palmas; esto se agravaba con las medidas centralizadoras de los liberales, más proclives a favorecer a las ciudades y a la burguesía comercial e industrial que a los pueblos dependientes de la agricultura. De hecho, a lo largo de todo el siglo XIX se sucederán los motines y revueltas de los pueblos contra la capital, en defensa de sus fueros y derechos o privilegios.


Uniforme de los Granaderos de Tenerife
(Pereira Pacheco, Cádiz 1810)
La fecha de la sublevación en Gran Canaria se fijó para el 8 de septiembre, con el objetivo de asaltar la capital, destituir a las autoridades y proclamarse independientes de Tenerife. Para ello contaban con el apoyo de algunas fuerzas de la milicia provincial y de algunas familias nobles de Las Palmas. La escasa guarnición de la ciudad, así como la milicia cívica, se sintió alarmada por los rumores y conatos de levantamiento, hasta el punto de que el jefe político de Canarias, Rodrigo Fernández Castañón, se trasladó desde Tenerife con una columna de granaderos, desembarcando en Las Palmas el 30 de agosto de 1823. En aquellos momentos la victoria absolutista ya era casi total en la Península, y sólo Cádiz resistía

En los pueblos del sur de la isla, la rebelión estaba encabezada por José Urquía, Juan Gordillo y Matías Zurita. Éste, nacido en Telde el 13 de diciembre de 1751, ya se había destacado por dirigir en 1808 una marcha contra la capital. Al amanecer del 7 de septiembre, fuerzas provenientes del centro y norte de la isla se concentraron al pie de la montaña de Tafira. Ante la noticia, Castañón se puso al frente de la milicia ciudadana, la columna de granaderos y algunas piezas de artillería de montaña. La masa de los sublevados la componían campesinos sin dirigentes cualificados, preparación ni armamento, de modo que no es de extrañar que cuando Castañón ordenó disparar algunas balas al aire huyeran en desbandada por los campos.

Pero al día siguiente los absolutistas se reorganizaron y, reforzados por algunas milicias provinciales, se dirigieron hacia Telde con José Urquía y Matías Zurita a la cabeza, acampando en la llanura de Cendro que domina el cauce del barranco de Telde. Las fuerzas gubernamentales no tardaron en salirles al encuentro, formando en orden de batalla frente a los amotinados. Antes de comenzar la lucha, Castañón envió parlamentarios ofreciendo a los rebeldes un perdón generoso si se retiraban a sus casas, lo que tuvo como efecto que los soldados y oficiales de las milicias provinciales se pasaran con armas y bagajes a los liberales. Los campesinos, al verse sin el apoyo de los milicianos, y ante el sonido de los primeros disparos, volvieron a huir por cerros y barrancos sin oponer apenas resistencia. Aquella misma tarde la columna liberal entró en Telde y acampó en la plaza principal.

Plaza de San Juan de Telde a fines del XIX.
Dado que Matías Zurita se había destacado como cabecilla de la sublevación, los liberales salieron en su busca, lo capturaron y en juicio sumarísimo lo condenaron a muerte, a pesar de su avanzada edad (contaba 72 años). El 13 de septiembre fue fusilado en la Plaza o Alameda de San Juan de Telde por los granaderos de Tenerife, ya que los milicianos de Las Palmas no quisieron participar en tan injusta acción y regresaron a la capital la tarde anterior. Se cuenta que Zurita demostró gran entereza al llegar al lugar de la ejecución y exclamó: “¡Cuánta gente para ver morir a un hombre!”.

Hasta aquí lo que nos dice la historia escrita, fundamentalmente la Historia General de Canarias de Agustín Millares Torres. Pero el pueblo de Telde conserva la tradición oral de lo que sucedió a continuación, y según el cronista oficial de la ciudad, don Antonio González Padrón, se trata de una historia que con ligeras variantes se ha venido teniendo como cierta durante generaciones.

Así, se cuenta que tras producirse la descarga del pelotón de fusilamiento el hijo de Matías Zurita corrió junto a su padre, y éste, con su último aliento, le dijo algo así como “ésta es mi bandera” o “toma mi bandera”, probablemente refiriéndose a la causa por la que había luchado y muerto, y que ahora correspondía continuar a su hijo. Pero éste decidió tomar al pie de la letra esas palabras, y cogiendo la blusa o casaca azul del cadáver, empapada con la sangre del viejo absolutista, (según otras versiones, un paño azul con el que habría sido cubierto el cuerpo sin vida) la izó a modo de estandarte sobre una especie de pica usada para faenas agrícolas, y la llevó en alto desde la Alameda de San Juan hasta la Plaza de Los Llanos, la plaza del mercado, donde permaneció plantada durante varios días como homenaje al líder muerto y como protesta por el bárbaro acto.


Y el hecho cierto es que desde que se tiene noticia el pueblo de Telde ha venido usando un paño dividido horizontalmente de rojo y azul como enseña propia, hasta el punto de que cuando en 1967 se decidió adoptar escudo heráldico para el municipio, se eligieron como esmaltes principales los colores de la bandera, y así, por Decreto del Consejo de Ministros 2.602/74 de 30 de agosto, es escudo de Telde es:


Escudo cortado: primero, de azur, el sol, de oro, acompañado de  llave y báculo del mismo metal; segundo, de gules, el castillo de plata. Al timbre, el lema, de plata y con letras de sable, “Fortunatarum prima civitas et sedes” y corona real abierta

Tanto los elementos del escudo como el lema recogen el hecho de que en Telde se crease el primer obispado de Canarias (posteriormente trasladado a Las Palmas), así como el primer enclave de penetración de los conquistadores castellanos (la Torre de Gando).

Por ello, el Ayuntamiento de Telde decidió dar sanción oficial a una bandera de larga tradición, inspirada en el sacrificio de un hombre que dio su vida por una causa. Y aunque desde la perspectiva actual nos pueda parecer chocante el que se rinda homenaje a alguien que defendió el absolutismo contra la Constitución, hay que comprender que la verdadera causa por la que luchó Matías Zurita y las gentes que como él se rebelaron en esta y otras ocasiones no eran tanto Fernando VII o la unión del Trono y el Altar, sino sobre todo la defensa de los fueros, derechos y privilegios –y en definitiva, de las señas de identidad- de los pueblos de Gran Canaria, frente a lo que percibían como la amenaza centralizadora y uniformizadora de la gran ciudad que ya se iban perfilando. En ese sentido, la bandera de Telde cumple plenamente la finalidad de reflejar una importante parte de su historia y de su lucha por conservar sus señas de identidad.

domingo, 28 de mayo de 2017

¿Existe un pentágono secreto en Santa Cruz de Tenerife?

por Antonio Marrero Domínguez


La influencia del simbolismo masónico en la arquitectura y el urbanismo canarios, y en particular en los de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife (SCTF), ha sido objeto de diversos estudios académicos, desde los trabajos pioneros del profesor de la ULPGC Sebastián Hernández Gutiérrez (1), pasando por los estudios del profesor David Martín López de la Universidad de Granada (2, 3, 4), hasta más recientemente los del arquitecto Carlos Pallés, comisario de las exposiciones "Rostros de La Logia Añaza" y "Masonería y Sociedad" celebradas en 2014.

Aquellos lectores familiarizados con el grupo de Facebook LQLPC - "hermano" del presente blog - habrán tenido ocasión asimismo de participar a lo largo de los últimos años en diversos "retos" sobre temas relacionados con la simbología - supuestamente masónica - de edificios y obras de arte canarias, especialmente de las relacionadas con el arquitecto Enrique Marrero Regalado y su entorno.
En palabras de Carlos Pallés, "La influencia de la masonería en el urbanismo de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife excede con creces al templo de la calle San Lucas". .. De los primeros ensanches a los símbolos trazados sobre plano: compás, escuadra, cartabón.... Por Manuel de Cámara, Antonio Pintor, Marrero Regalado... Unos, según Pallés, "masones declarados y otros, no tanto". Pero todos -y muchos más- influenciados por la masonería. "Nada es por casualidad sino pura geometría. Hasta los nombres de las calles porque General Antequera y Méndez Núñez eran marinos, Callao de Lima fue la gran batalla y su fragata, la Numancia. Y añade: "La plaza de 25 de Julio es el centro del compás y las puntas acaban en el ayuntamiento (poder civil) y Capitanía (militar)" (5).

En este artículo pretendemos avanzar en estos aspectos de forma eminentemente lúdica y persiguiendo despertar la curiosidad del lector, poniendo de manifiesto algunos componentes de la ancestral "geometría sagrada" que bien pudieron estar en la mente de los primigenios diseñadores. Somos conscientes del carácter meramente especulativo de lo aquí expuesto, pero creemos que en el contexto de la divulgación cultural en ocasiones lo misterioso resulta un acicate para la posterior investigación rigurosa por parte de otros mejor cualificados para ello.

UNAS PINCELADAS DE HISTORIA

La fascinante evolución de la ciudad de SCTF en las últimas décadas del S. XIX y primeras del XX ha atraído la atención de urbanistas, historiadores y curiosos. El lector interesado podrá encontrar documentación abundante en los trabajos de los profesores Darias Príncipe (6, 7, 8) y González de Chávez (9, 10, 11) y sus colaboradores y en el excelente artículo retrospectivo de García Barba (12). Para información sobre la masonería en Canarias en esas épocas consultar los trabajos del profesor De Paz y colaboradores (13).

A objetos de nuestro estudio nos remontaremos a la actividad del eminente Patricio Estévanez - editor del "Diario de Tenerife" y masón - que ya en 1888 iniciaba una campaña a favor de la creación de una sociedad constructora (la SERU) que diera continuidad y ampliara la labor desarrollada en las décadas anteriores por la popular "La Constructora" (o SECU), fundada en 1866. Esta había dado los primeros pasos hacia la modernización urbanística de la ciudad con la construcción - entre muchas otras obras - de la plaza Weyler y el llamado "Barrio Nuevo" en su entorno. A la campaña de Estévanez se uniría desde su inicio el joven arquitecto Manuel de Cámara, que había comenzado su actividad profesional con "La Constructora" y ocupado el puesto de arquitecto municipal de 1872 a 1883. Fruto de sus desvelos - y del de otros muchos - fue la elaboración del "plan de ensanche" que guiaría el desarrollo urbanístico de la ciudad durante casi cuatro décadas
.
a) La creación de la "Gran Vía", hoy  Avda. 25 de Julio

Un aspecto clave de la propuesta de ensanche, ya desde el primer plano dibujado por Manuel de Cámara en 1888, era la creación de una avenida tipo Rambla, ancha y arbolada, que conectara la zona desde la Plaza Weyler / Capitanía Gral. hasta el - nunca realizado - Parque urbano en la zona alta de la ciudad (Pino de Oro).  Como se observa en la Figura 1, el trazado de dicha vía - a diferencia de las otras señaladas - no se encontraba prefigurado ni en el entramado callejero de la ciudad antigua ni en el trazado de las manzanas del Barrio Nuevo erigidas por "La Constructora" unas décadas antes.

Figura 1.- Evolución del diseño viario de Santa Cruz con las aportaciones de "La Constructora" (plano de 1880) y el proyecto del ensanche (plano de 1891).

De hecho, la realización de las obras del ensanche supuso la demolición parcial o remodelación de algunas manzanas de casas de pocos años de antigüedad en el costado de la Plaza Weyler, posiblemente a fin de dotar de mayor anchura - y más precisa alineación - al comienzo de las calles Méndez Núñez y 25 de Julio (Figura 2). Conviene recordar aquí que, en palabras de Darias Príncipe, Manuel de Cámara era extremadamente meticuloso acerca de la perfecta orientación de las viviendas.

Figura 2.- Remodelación de manzanas frente a la Pza. Weyler (planos de 1894 y c. 1910).

b) El Paseo de  Manuel Bonnin Guerin del Parque García Sanabria

El otro aspecto clave para nuestra exposición es el diseño y construcción del hoy conocido como Parque García Sanabria y, en particular, de su estructura interna de caminos y paseos. Al igual que en el apartado previo, referimos al lector interesado a obras más rigurosas, como las elaboradas sobre este tema por las profesoras González de Chávez (14) y Fraga González (15).

La construcción de un parque de grandes dimensiones que - a la manera del Parque del Retiro del Madrid - permitiera actividades lúdicas, de ocio y culturales para la población, era una parte central del proyecto para la modernización de una ciudad dentro de las coordenadas "higienistas" en boga en esa época. Nuevamente corresponde a la visión de Patricio Estévanez - en este caso desde el año 1881 - el comienzo de la campaña mediática al respecto, pronto apoyada por el prestigioso Dr. Diego Guigou.

Como se ilustra en la Figura 3, y como se ha indicado anteriormente, ya en los planos del ensanche se proyectaba un Parque de forma triangular - nunca ejecutado - en la zona conocida como Pino de Oro, por encima de la actual Rambla de Santa Cruz (Figura 3A). Sin embargo, en 1907 un número especial del "Diario de Tenerife" - dirigido por Patricio Estévanez - propone ampliar dicho espacio con las manzanas comprendidas en el espacio ocupado por el Parque en la actualidad (Figura 3B).  Este proyecto cuenta con la adhesión inmediata de Manuel de Cámara.

(La realización de este Parque ampliado suponía, entre otras cosas, enterrar definitivamente el proyecto de conexión entre la C/ del Pilar y la salida a la Carretera de La Laguna, propuesto por el anterior arquitecto municipal - Manuel de Oraá, técnico hacia el que Cámara mostraba manifiesta animadversión - y buscar una ruta alternativa para dicha conexión, pero esta ya es otra historia)
Cuando finalmente en 1910 el Ayuntamiento encarga un plano del futuro Parque al entonces arquitecto municipal Antonio Pintor, este presenta un proyecto con un diseño interior radicalmente distinto al sugerido por el Diario de Tenerife, en el que entre otras muchas cosas desaparece el paseo interno concebido como prolongación de la calle El Pilar (Figura 3C).

Figura 3.- Diseños - nunca llevados a la práctica- para el Parque. A) Plano de Hardisson Hnos., 4ª ed., 1894; B) Propuesta del "Diario de Tenerife", 1907; C) Plano de Juan de Foronda, 1917. En este último desaparece el paseo continuación de la C/ El Pilar (en azul en A y B)

Tras una serie de vicisitudes que sería prolijo reseñar aquí, comenzados años antes los trabajos de construcción bajo el mandato del alcalde García Sanabria, un proyecto de modificación del Parque de 1934, firmado por Ortiz y Bolinagas, propone nuevamente la construcción de un paseo entre la C/ del Pilar y la Rambla rematado por una escalera monumental de 36 m de ancho, nunca ejecutada. Dicho paseo fue dotado en el año 1950 de una pérgola según proyecto del arquitecto Rumeu de Armas, conociéndose hoy día su parte alta como Paseo de Manuel Bonnin Guerin.

Figura 4.- Diseño actual del Parque tras la reforma
 de Palerm y Tabares de Nava. En azul la continuación de la 
C/ del Pilar, hoy Pº de Manuel Bonnin Guerin.


NUESTRA HIPÓTESIS

Para nuestra discusión resulta clave la determinación de tres factores que representamos de forma esquemática en la Figura 5: a) el ángulo formado por las calles 25 de Julio y Méndez Núñez, b) el ángulo formado por la calle Méndez Núñez y el paseo de Manuel Bonnin del Parque y c) la distancia base entre esas dos intersecciones. En la determinación de estos tres factores existe un cierto grado de incertidumbre, dependiendo los valores obtenidos del mapa utilizado (tipo de proyección) y  de los puntos inicial y final empleados.

Figura 5.- Ángulos y distancia base (d) entre las intersecciones de la C/ Méndez Núñez con la Avda. 25 de Julio y el Paseo central del Parque (Pº Manuel Bonnin). (Plano: Google Maps)

Determinados estos tres factores, y dada la proximidad de los valores angulares obtenidos a 36º (según mapas 34 - 36º) y 108º respectivamente,  es posible reconstruir a partir de ellos un "pentáculo" (estrella regular de cinco puntas) de la forma siguiente:

Figura 6.- Pentáculo reconstruido. (Plano: Google Maps)

La importancia del pentáculo en geometría, arte y arquitectura reside en que es la figura geométrica regular donde con más claridad se manifiesta el número phi (1,618...), también llamado razón aurea, y que, según la estética clásica, representa la forma más armoniosa de dividir un segmento en dos partes o de crear un rectángulo (ver Fig. 7). Así p. ej., en nuestro mapa las distancias 1-3 y 1-8 se encuentran relacionadas entre sí según la razón aurea y por lo tanto los puntos respectivos están armoniosamente situados. (El pentáculo ha sido símbolo utilizado en diversas tradiciones esotéricas para representar la "perfección" o "divinidad", y de ahí que su representación inversa haya pasado a ser utilizada también como símbolo satánico).


Figura 7.- El pentáculo y la razón áurea (φ)








Figura 8.- Alrededores del vértice 1, Plaza Weyler y 
sector del pentáculo. Fotos: Google Maps.
Todo pentáculo presenta una serie de puntos relevantes (Fig. 6): los 5 vértices externos (Nos 1 a 5), los vértices del pentágono interno (Nos 6 a 10) y el centro geométrico del mismo. No nos permite la extensión de este trabajo describir y discutir todos estos, por lo que pasaremos a describir los dos primeros vértices externos, dejando a la curiosidad - e imaginación - del lector la identificación y posible significado de los restantes,  para centrarnos a continuación en el pentágono interno.

Figura 9: Vista desde el vértice 2, con ampliación
del Templo Masónico a la derecha
Vértice 1: intersección Méndez Núñez - 25 de Julio. Gran número de lugares emblemáticos en su entorno (Capitanía, Plaza Weyler...). Es el punto con mayor grado de indeterminación en su localización dada la gran amplitud del cruce de las tres calles que lo integran. Situándose en las escaleras laterales de la Capitanía General es posible la visión directa tanto de la Plaza de los Patos en la Avda. 25 de Julio como de los primeros árboles del Parque a lo largo de Méndez Núñez. La Figura 8 muestra una curiosa congruencia geométrica entre algunos elementos decorativos del suelo de la Plaza Weyler y parte del pentáculo.

Vértice 2: Intersección en "T" de las calles del Pilar y San Lucas. La figura 8 muestra una de las vistas desde este punto y su ampliación con el Templo Masónico (diseñado por Manuel de Cámara) al fondo.



EL PENTÁGONO INTERNO


Figura 10.- Vértice 6, Plaza de los Patos y edificio Castelo. Fotos aéreas: Google Maps
Vértice 6: Plaza de 25 de Julio, aproximadamente a la altura del edificio de la antigua Farmacia Castelo, obra de Mariano Estanga y en un tiempo consulado de EEUU. Imposible resumir aquí toda la influencia simbólica e histórica de esta plaza, que fue conocida en distintas épocas como "de la piedra del Rey", "de la ñamera" o "de los patos", con su fuente y bancos de cerámica a imitación de los del Parque de María Luisa en Sevilla y de conexión claramente masónica. La manzana en cuestión forma un ángulo de 36º entre las calles 25 de Julio y O'Donnell y el edificio tiene una inusual perspectiva y un torreón de sección pentagonal irregular claramente distinguible en fotografía aérea (ver Figura 10)

Figura 11.- Vértice 7: placa a Alfonso Espínola y escaleras de acceso
 a dependencias subterráneas del Ayuntamiento.
Vértice 7: Situado en la acera Norte de calle Méndez Núñez hacia la mitad de la manzana entre las calles Viera y Clavijo y Numancia. Una visita a ese lugar muestra dos hitos reseñables: una placa dedicada al ilustre masón - natural de la Villa de Teguise en Lanzarote - D. Alfonso Espínola, descrito en la misma como "sabio, filósofo, médico y apóstol", dedicada por los "españoles del Uruguay" y, aunque fechada en 1905, colocada en este lugar en fechas mucho más recientes. Unos metros más allá, en el límite del edificio del actual Ayuntamiento, se encuentra una escalera que conduce a dependencias subterráneas del mismo que han tenido distintos usos a lo largo del tiempo (Figura 11).

Figura 12.- Vértice 8: vista hacia el reloj de flores y 
desde lo alto de éste hacia la calle del Pilar 
Vértice 8: Entrada al Parque García Sanabria a la altura de la calle del Pilar. Junto a este punto se encuentra el célebre reloj de flores, donado a la ciudad por el cónsul de Dinamarca Peder Larsen en 1958 e instalado en el lugar según proyecto elaborado por el arquitecto municipal Enrique Rumeu de Armas. Este diseño incluyó la elaboración de un parterre pentagonal irregular. La colocación de este parterre es realmente curiosa ya que su base no se encuentra paralela a la C/ Méndez Núñez, sino que está situada de modo que el eje principal del pentágono sea continuación de la calle de El Pilar en un sentido y que apunte hacia la cima de la montaña cercana en el sentido opuesto (Figura 12).  Si desde este punto uno mira a la izquierda se llevará una pequeña sorpresa. La dirección señalada por el eje principal del pentágono nos conduce hacia al siguiente vértice.

Figura 13.- Localización del vértice 9
Vértice 9: Intersección del paseo de Manuel Bonnin con la primera vuelta del paseo en espiral del Parque (Figura 13). Constituye el cruce en el que se encuentran situadas las cuatro estatuas, alegóricas de las cuatro estaciones, donadas - según consta en las placas de sus bases - a la ciudad del Santa Cruz por "Francesco Genova, Commendatore Gran Croce D'Italia". Todo intento por mi parte de obtener información sobre esta persona, la orden o distinción que se dice representa o el acto de entrega a la ciudad de las imágenes ha resultado infructuoso. La orientación de las mismas - además de señalar las cuatro esquinas del cruce en cuestión - no es fruto del azar: si uno se sitúa en un punto determinado de la intersección, se dará cuenta de que las cuatro estatuas miran justamente hacia ese lugar (Figura 14).

Figura 14.- Vértice 9, punto hacia el que parecen confluir las miradas de las cuatro estatuas

Figura 15.- Vértice 10 en la actualidad
Vértice 10: se sitúa en la triple intersección de las calles Numancia, Rambla de Santa Cruz y Avda. 25 de Julio, próximo al actual Quiosco Numancia (Figura 15). Es interesante destacar que en el diseño propuesto en 1907 por "El Diario de Tenerife" (Figura 16) se proyectaba para esta esquina del Parque la construcción de un estanque y una gruta subterránea a la que se accedía por un puente construido sobre aquél (información gentilmente suministrada por Agustín Miranda Armas), lo que no puede dejarnos de hacer pensar en su posible utilización en ritos iniciáticos.



Figura 16.- Vértice 10, detalle de la propuesta de "Diario de Tenerife" de 1907
para esa esquina del Parque con estanque, puente y gruta subterránea

El Centro

El centro del pentáculo lo constituye un punto situado en el paseo del Parque contiguo a la calle Numancia (antiguamente "Paseo de los filósofos") a la altura de su intersección con el Paseo de los Bambúes y aproximadamente en la bocacalle de la C/ O'Donnell. Desde él se puede divisar la Plaza del 25 de Julio (o de Los Patos) y en épocas recientes se ha situado allí un busto en metal del general O'Donnell (Figura 17).

Figura 17.- El centro del pentáculo. Paseo de los filósofos.
La propia antigua denominación como "Paseo de los filósofos" de este lugar - recordemos que a Alfonso Espínola p.ej. se le califica como "filósofo" en la placa antes mencionada sin que conozcamos ninguna aportación suya a la filosofía sino más bien al "filosofismo masónico" - y su inicial dotación con bancos de azulejos venidos de Sevilla - hoy desaparecidos - análogos a los que adornan la Plaza de los Patos - y quizás reveladores de la estrecha relación de algunas logias tinerfeñas con las sevillanas tras el cisma de 1878 - apuntan a la importancia que tuvo este paseo para los diseñadores originales del Parque.

¿QUÉ SIGNIFICA TODO ESTO?

Es posible que nada. Si uno mira detenidamente cualquier trama callejera compleja es probable que acabe "descubriendo" figuras geométricas más o menos regulares allí donde posiblemente solo ha intervenido el azar.

Santa Cruz, y especialmente los barrios que nos conciernen, es una ciudad tan llena de edificios modernistas y eclécticos - fruto del voluminoso trabajo de arquitectos como Antonio Pintor, Mariano Estanga o Domingo Pisaca - que casi desde cualquier esquina podemos distinguir estructuras y adornos que nos hagan pensar en conexiones de tipo simbólico.

 Aún así, la detallada planificación urbanística llevada a cabo por personajes de la talla de Patricio Estévanez y Manuel de Cámara, la afiliación masónica de algunos de ellos y las modas de la época podrían haber influido en la adopción de un modelo con significado esotérico para el desarrollo de la ciudad. El proceso podría haberse iniciado con la elaboración del plano del ensanche por M. de Cámara, al tomar como eje de la futura expansión la Avda. 25 de Julio, dotándola de una orientación muy precisa y proyectando la edificación de dos plazoletas (Pza. de Los Patos y proyectada rotonda de la Rambla) situadas según la razón aurea con respecto a la longitud total de la avenida tal como fue concebida inicialmente (desde la esquina SO de la Pza. Weyler hasta Pino De Oro, ver Figura 18).

Figura 18.- Razón aurea en el diseño original de la Avda. 25 de Julio (según plano de 1891)

De ser así, hasta llegar al "diseño" descrito en las páginas precedentes, se hubiera precisado de la colaboración de miembros de varias generaciones de políticos, arquitectos y urbanistas conocedores de la intención original de los diseñadores y con la voluntad y capacidad de irlo adaptando a las vicisitudes y los cambios de décadas. Por muy fantasioso que esto pueda parecer - teniendo en cuenta sobre todo la brutal disrupción que supuso la Guerra Civil y la persecución de todo lo masónico durante el régimen franquista - el análisis de la obra de arquitectos y artistas de posguerra como Enrique Marrero Regalado y José Aguiar (2) o la misma supervivencia del templo masónico más emblemático de toda España en esta ciudad, nos hace que no podamos descartar completamente esta idea.

Figura 19.- Homología entre el parterre del reloj de flores y una terraza de la zona. Fotos: Google Maps.

Mientras tanto el tiempo pasa, "todo lo antiguo se va derruyendo", y la ignorancia de algunos y las actuaciones vandálicas de otros (16) amenazan con privar a las generaciones venideras de lo atesorado por las anteriores. Nosotros, gracias a las nuevas tecnologías podremos seguir acumulando "casualidades" sorprendentes (Figura 19) y, por favor, si alguien averigua qué fue de Francesco Genova hágamelo saber.

REFERENCIAS

(1) "Arquitectura y Masonería en la Islas Canarias". Hernández. Gutiérrez, Sebastián A. Vegueta: anuario de la Facultad de Geografía e Historia, núm. 0, pp. 215-229, 1992.
(2) "Marrero Regalado y Aguiar: "El arte masónico oficial de la Postguerra en Canarias" Martín López, David, Cuadernos de arte de la Universidad de Granada Nº 39 pp. 213-232, 2008.
(3) "Sobre artistas masones y filomasones en tiempos de represión: José Aguiar, un pintor al Servicio de Franco", Martín López, David. En: Actas Congreso Internacional sobre la Guerra Civil Española, 2007
(4) “Arte y masonería: consideraciones metodológicas para su estudio”(1936-1939). Madrid: Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, Ministerio de Cultura, 2007
(5)"La huella masónica en el urbanismo excede al templo de San Lucas”, entrevista a Carlos Pallés, "El Día", 05 Marzo 2017.
(6) "Arquitectura y arquitectos en las canarias occidentales. 1874 - 1931". Darias Príncipe, A. Servicio de Publicaciones dela Caja General de Ahorros de Canarias, nº 96. 1985.
(7) "Ciudad, arquitectura y memoria histórica, 1500-1981 Santa Cruz de Tenerife" Darias Príncipe, A. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, 2004.
(8) "Las sociedades constructoras en Canarias". Darias Príncipe A. y Purriños Corbella, T. VI Coloquio de historia canario - americano, Cabildo Insular de Gran Canaria, 1984.
(9) "La ciudad de Santa Cruz de Tenerife a través de su representación gráfica". González de Chávez, Carmen M. Anuario de estudios atlánticos nº 48, Cabildo Insular de Gran Canaria, 2002.
(10) "Hacia la consolidación de la ciudad burguesa: elementos configurativos de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife en el siglo XIX". González de Chávez, Carmen M. NORBA-ARTE vol. XXIV, 2004.
(11) "Arquitectura para la ciudad burguesa. Canarias siglo XIX". Hernández Gutiérrez, S. y González de Chávez, C. editores. Gobierno de Canarias, Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes, 2009.
(12) "Construcción urbanística de una ciudad". García Barba F. http://www.garciabarba.com/islasterritorio/construccion-urbanistica-de-una-ciudad/
(13) "Historia de la francmasoneria en Canarias (1739-1936), tomos 1 y 2". De Paz Sánchez, Manuel. Ediciones Idea, 2008.
(14) "Los proyectos de urbanización del parque García Sanabria en Santa Cruz de Tenerife". González de Chávez, Carmen M. Revista de Historia Canaria 185: 201 - 210, Abril 2003.
(15) "Los Paseos". Fraga González, Carmen. En "El Parque Municipal García Sanabria". Excmo. Ayto. de Santa Cruz de Tenerife, 2006.
(16) http://diariodeavisos.elespanol.com/2017/04/los-vandalos-decapitan-la-diosa-del-verano-parque-garcia-sanabria/

miércoles, 26 de abril de 2017

Una cárcel para Santa Cruz de Tenerife

por Melchor Padilla



En el Archivo de la Ciudad de Arganda del Rey (Madrid) e incluídos en el fondo 'Arquitectos Aranguren', se hallan depositados, entre otros referidos a Canarias, dos documentos manuscritos que firma el que fuera arquitecto provincial de Canarias, Manuel de Oraá. Uno, fechado en 1859, es un informe acerca del estado de la prisión existente en aquel momento en la ciudad y, el otro, de 1861, un anteproyecto nunca realizado de construcción de una prisión provincial para Canarias. No sabemos a qué es debida la presencia de estos documentos en este archivo madrileño pero uno de los arquitectos que da nombre al fondo, José Luis Aranguren Bourgón, es el autor de los planos de la antigua Prisión Provincial de la avenida Benito Pérez Armas de la capital tinerfeña en 1934 y estuvo en las islas para hacerse cargo de su construcción.

Manuel de Oraá y Arcocha fue el primer arquitecto titulado en Canarias por la Real Academia de San Fernando, y en 1853 el primer Arquitecto Provincial de Canarias, cinco años antes de la institución del cargo en el resto del país. Natural de Burgos, estudió Arquitectura en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Desarrolló una ingente labor constructiva en diferentes municipios, no sólo en cuanto a obras y proyectos sino como asesor en asuntos de arquitectura, urbanismo y medio ambiente.

En 1862 abandona las islas y se traslada a Madrid, donde ejerce como arquitecto de distrito. Su condición de carlista le perjudica, por su implicación en la Tercera Guerra Carlista lo que le obliga a abandonar el país, dirigiéndose a Francia.

Este fracaso le lleva a regresar definitivamente a Canarias en abril de 1877, donde, tras realizar trabajos para particulares, retorna al puesto de arquitecto municipal de Santa Cruz en 1883, donde inicia su período más prolífico, que culmina con su fallecimiento el 2 de febrero de 1889.

Algunas de sus obras principales como arquitecto municipal de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife son el Teatro Guimerá, el actual Parlamento de Canarias, la Plaza del Príncipe, el Mercado de Abastos y el Antiguo Hospital Civil. La profesora de la ULL María del Carmen Fraga ha estudiado en profundidad la figura de este arquitecto.

En el ejercicio de sus atribuciones en 1860 eleva Oráa un infome al Director General de Establecimientos Penales en el que valora el estado del edificio 'de propiedad particular que ocupa el destacamento presidial de esta provincia':


En cuanto a sus dimensiones y comodidad estima que estas son muy limitadas pues no pasa de ser un cuadrado de unos 30 metros de lado (112 pies) en el que cuatro crujías,  que pueden albergar a un máximo de 110 confinados, se distribuyen en torno a un patio central. las condiciones de seguridad que aprecia son nulas por el mal estado de las rejas de madera de las ventanas y el poco grosor de los tabiques. Aimismo describe en su informe las deficientes condiciones de salubridad de esta prisión.

La situación de la prisión a la que hace referencia este informe de Oráa está claramente determinada en el plano que de la misma se incluye en este documento pues se la sitúa entre las calles de Santa Isabel (Actual Carmen Monteverde) y la plaza del Hospital. Hay que tener en cuenta que por aquellos años se levantaba en el lugar que hoy ocupa el edificio de la Capitanía, un antiguo Hospital Militar, por lo que debemos concluir que la plaza a la que se hace referencia correspondería aproximadamente con la actual plaza de Weyler.

En el plano de la ciudad de Santa Cruz diseñado por Vergara en 1856 aparece claramente señalado un edificio que denomina 'Cuartel del Destacamento Presidial' cuya situación se corresponde exactamente con la indicada por Oráa. Comparando este plano con una fotografía área actual podemos concluir que la carcel se hallaba en la esquina de las actuales calles de la X y Ángel Guimerá.


En 1868, los presos fueron desalojados de este edificio debido a sus condiciones ruinosas y trasladados al Lazareto. En algunas fotografías de principios del siglo XX de la zona, como en esta coloreada, se puede apreciar todavía el edificio que sirvió de prisión. Lo podemos ver a la izquierda de la imagen ya sin el pequeño torreón que aparece en los planos y con la puerta ensanchada para permitir su utilización como almacen comercial.

Quedaba, pues, pendiente la construcción de un centro penitenciario que reuniera condiciones adecuadas para el internamiento de presos. Por ello en 1861, y de acuerdo con las órdenes del Director General de Establecimientos Penales, Manuel de Oráa elabora un anteproyecto en el que va a incluir, además de los planos, una memoria descriptiva y el presupuesto de la obra.

Dicho establecimiento penitenciario, con capacidad prevista para 1116 internos, tendría la siguiente ubicación:
“(…) a la izquierda del camino de San Sebastián, donde llaman el ‘Chapatal de Guimerá’ y en el que concurren las circunstancias siguientes: 1ª Ser elevado respecto al casco de la población, a sotavento de la misma y a una distancia de 1250 metros de los últimos edificios. 2ª hallarse tan próxima a la Carretera Provincial que con la construcción de 380 metros de camino en continuidad del Paseo de los Coches (o sea ronda de esta ciudad) y una alcantarilla sobre el barranco de Santos, se hallará en comunicación inmediata con ella y con la parte de población situada hacia este lado.”
Tengamos en cuenta que el término alcantarilla tiene en este caso, me parece, el antiguo significado árabe de ‘puente pequeño’ Más adelante se construiría este, conocido como Puente Nuevo, entre 1869 y 1870, en la continuación de la Rambla en la actual avenida de Las Asuncionistas, en una zona que se abría entonces a la construcción.



No es dificil ubicarlo en el plano actual de la ciudad pues la zona todavía conserva en la actualidad el nombre de El Chapatal. En el siguiente plano comparativo se aprecia con claridad que no puede tratarse de otro lugar porque en la plaza de La Paz situamos la confluencia entre los antiguos Paseo de los Coches y la Carretera Provincial (Ramblas de Santa Cruz y Pulido hoy en día). Si medimos 380 m. desde aquel lugar y cruzamos el barranco de Santos, el lugar previsto para la construcción estaría situado aproximadamente en la rotonda que une la avenida de Bélgica y San Sebastián, muy cerca de donde se encuentra el Colegio de las Asuncionistas, que no fue construído hasta principios del siglo XX.


Lo que más llama la atención en los planos del anteproyecto es que Oráa diseña un edificio de planta radial que se inspira en las ideas que hacia fines del siglo XVIII desarrollara el filósofo utilitarista inglés Jeremy Bentham. Este tipo de construcciones recibe el nombre de panóptico pues se pensaba que unos pocos guardianes podían controlar sin demasiado esfuerzo a los presos en sus celdas. Ejemplos de panópticos los podemos encontrar en muchos lugares del mundo y también en España siendo quizá el más conocido, entre otros, la todavía en funcionamiento Cárcel Modelo de Barcelona.

En la memoria que acompaña al anteproyecto Oráa establece las bases por las que se ha guiado para su elaboración. Según él este presidio debe estar destinado a hombres condenados a penas graves "de siete a doce años". Trata de evitar la presencia de mujeres en el mismo edificio para que no se produzca 
"cierto germen de inmoralidad que en personas corrompidas y aisladas produce la sola idea de la proximidad a otras de distinto sexo que atraen con torpes deseos".
Pasa a detallar a continuación las caracteristicas de las dependencias comunes con la que debe contar la prisión como son los lavaderos, tanto de ropa como para el aseo personal de los reclusos, la enfermería con dos salas con un total de 62 camas, capilla y dependencias para el personal de administración y vigilancia.

Por último, el anteproyecto incluye los presupuestos tanto de materiales como de personal. En el primer aspecto, propone ahorrar costes utilizando madera de los montes del Estado en la provincia y en cuanto a personal expone que, debido a la escasez de mano de obra cualificada, sean lo propios sentenciados que tengan preparación en albañilería, cantería o herrería así como otros para trabajar de peones quienes sean  los que construyan la prisión "a la que más tarde habrán de de venir a cumplir aquí sus condenas".

El presupuesto total de la obra ascendería a 12.519.072,40 reales de vellón de los que 327.997 corresponden a honorarios del arquitecto, ayudante, aparejador, delineante, escribientes, etc... y el resto a gastos de construcción.

La obra nunca se llevó a cabo y hasta 1950 Santa Cruz no pudo contar con una cárcel en condiciones, la más arriba mencionada prisión de la Avenida Benito Pérez Armas. Esta permaneció activa hasta los años 90, cuando fue trasladada al municipio de El Rosario: el actual Centro Penitenciario Tenerife II. 

NOTA: Quiero manifestar mi agradecimiento a Juan A. Hernández Bernabé que me comunicó la existencia de estos documentos de Oráa en el archivo de Arganda. También a Rafael Cedrés y Alejandro Carracedo, administradores de la página de Facebook Fotos Antiguas de Tenerife por su inestimable ayuda en la documentación de este artículo.